La razón detrás del miedo de los jefes al teletrabajo: un concurso de masculinidad

Directores generales ven el trabajo desde casa como «blando» y la oficina como un escenario clave para demostrar su masculinidad. Expertos en el tema aseguran que esta mentalidad tradicional afecta la productividad y rentabilidad de las empresas.

Cada vez son más las empresas que exigen a sus empleados volver a la oficina, pero ¿por qué? Según expertos, esta tendencia se debe a la visión tradicional de muchos directores generales, que ven el hogar como el dominio de la mujer y el trabajo como el del hombre. A pesar de que el teletrabajo ha demostrado ser una herramienta efectiva para las empresas, estos directivos consideran que trabajar desde casa es «blando» y que la oficina es el escenario clave para demostrar la masculinidad y el compromiso laboral.

Grandes empresas, como los bancos, han ordenado a sus empleados volver a los cubículos, amenazando con despidos si no se cumplen las órdenes. Algunas compañías, como Disney y Salesforce, han obligado a sus trabajadores a acudir a la oficina al menos cuatro días a la semana. Incluso Goldman Sachs presume de haber recuperado los índices de asistencia que tenía antes de la pandemia después de luchar durante un año para conseguir que los empleados trabajen en la oficina toda la semana.

Ante la insistencia de los altos mandos por volver a la oficina, estos argumentan que se trata de una cuestión de «productividad», «creatividad» y «cultura». Sin embargo, otros directivos menos refinados han declarado que trabajar desde casa «no funciona para los que quieren trabajar duro» y que los empleados deben comprometerse con un horario «extremadamente duro» consistente en «largas horas a alta intensidad».

Según Joan Williams, directora del Centro de Derecho de la Vida Laboral de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, estos directivos tienen una visión tradicional del trabajador ideal que trabaja a tiempo completo durante 40 años sin descanso, sin tomarse tiempo libre para tener hijos, criarlos o cualquier otra cosa. La flexibilidad que ofrecen algunas empresas a sus empleadas tiene un precio muy alto, ya que los jefes, escépticos ante la posibilidad de que el trabajo se pueda hacer en casa, penalizan a las mujeres asignándoles tareas aburridas y negándoles ascensos.

En conclusión, aunque el teletrabajo ha demostrado ser beneficioso para las empresas y los empleados, los directivos más tradicionales siguen considerándolo «blando» y ven la oficina como el lugar donde se demuestra la masculinidad y el compromiso laboral. Sin embargo, cada vez son más las empresas que están adoptando el teletrabajo como una herramienta efectiva para mejorar la productividad y la satisfacción de los empleados.

Comparteix a les teves xarxes socials!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *