¿Como se mata a un pollo?

DEBO SER DE OTRA GALAXIA. Víctor Manuel Punzano


Todavía tiemblo, y recorre un sinuoso escalofrío por mi piel junto a un goteo de incesante sudor que reaparece por mi frente al recordar aquella añeja escena, de hace ya treinta años, y es que es como una vieja reproducción cinematogràfica, en blanco y negro filmada en el Jaén profundo de un caluroso verano que no acabo de situar en el tiempo. Quizás finales de los 80 o principios de los 90. Yo no tendría más de 10 años. Me acuerdo como un tío mío, en un pequeño cortijo familiar rodeado de impetuosos olivares, me dió un cuchillo de grandes dimensiones y me ordenó, cigarro en mano, marca Rex o Bn, de aquellos de tabaco negro que olían tan mal, con una voz grave e irrespectuosa “mata a ese pollo si eres un hombre”. Una escena atípica e incomprensible a ojos de nuestros días, pero que quizás en rincones hinóspitos de la geografía Española se siga reproduciendo en sigilo. Cogí el cuchillo con fuerza y aunque quise demostrar lo que no era me acerque al pobre bicho, me acuerdo perfectamente que miré a sus ojos, sin entender porqué debía clavarle ese artefacto afilado, me pregunté nuevamente porqué la sinrazón me empujaba a dañar a ese ser vivo que no me había hecho nada, lo miré de nuevo mientras oía risas de fondo y sentí compasión, dejé caer el cuchillo y me fuí llorando, corriendo a los brazos de mi madre.

Hoy treinta años después, sigo sin entender nada. Aunque hemos dado pasos agigantados en los derechos de quienes comparten el planeta junto a nosotros, los animales, seguimos infringiéndoles un daño que no merecen, y que en ocasiones se ampara bajo el paraguas de la tradición y la cultura. No me voy a centrar en la tauromàquia, ni para bien ni para mal, mejor dicho sí lo voy a hacer; dejemos que sea ella sola quien a pase de Verónica y a ritmo de pasodoble muera para nunca más volver. Quién la defiende tiene argumentos tan “sólidos” para hacerla valer como promulgar con veheméncia que el toro, recordemos un herbívoro rumiante, está hecho para morir y no le provoca dolor la lidia. Me pregunto quien ilumina a estas personas en su extensa cátedra, etimológicamente no sé si seran conocedores del significado de Espada (con sus silabas y con las ausencias de hiatos y diptongos), porque aquella que es Toledana y que atraviesa los músculos y los órganos vitales como los pulmones y hace derramar sangre a borbotones por el hocico y la boca del toro para rematar “la faena”, no creo que le haga mucha gracia al animal.

Si salimos de nuestras fronteras también encontramos barbaridades varias y atroces que se profieren contra nuestros semejantes, los animales, muertes horribles e innecesarias cuando no a martillazos o a machetazos como en el mal llamado festival de Gadhimai en Nepal donde cada cinco años, en un día concreto, son sacrificados entre 300.000 y 500.000 animales para entregar su sangre como ofrenda a una diosa. En él son mutilados y ejecutados a sablazos cientos de miles de búfalos, vacas, cabras, bueyes y palomas para ofrecerlos a su diosa del poder. Todo ello patrocinado con dinero público y en presencia de niños. El paisaje tras la celebración es aterrador: miles y miles de animales degollados y una explanada cubierta de sangre. La tradición original es desvirtuada, por el hombre como siempre evidentemente, puesto que tal deidad, ni pide sangre animal, ni sacrificio alguno. Todo se remonta a 250 años atrás cuando un sacerdote encarcelado soñó que el derramamiento de su propia sangre motivaría a la Diosa Gadhimai a liberarlo de su pesambre. ¿Por qué ese ensañamiento entonces con un ser viviente en nombre de un Dios?

Vamos a más y otra vez cerca, grandes doctores y santos miembros de la Iglesia han considerado a los animales nuestros hermanos, pero curas y párrocos bendicen a toreros y colaboran en festejos brutales con los animales en honor de sus santos y sus variopintas vírgenes es que acaso no se acuerdan que sigue vigente la bula ‘De salute gregis dominici’ promulgada en 1567 por el Papa Pío V contra los encierros y corridas de toros, que decreta la excomunión inmediata y a perpetuidad de quienes los practiquen. El 14 de enero de 1990, en su alocución dominical, publicada en L’Osservatore Romano, el Papa Juan Pablo II, dijo que “los animales poseen un soplo vital recibido de Dios”, citando los Salmos 103 y 104, y reconociéndoles, por tanto, el ‘alma sensitiva’ (del griego ‘pneuma’, soplo, aire, sin olvidar que el vocablo ‘animal’ proviene del latín ‘anima’, alma). “Los animales poseen un alma y los seres humanos deben amar y sentirse solidarios con nuestros hermanos menores”. ¿Qué piensan esos curas que van a bendecir a los toreros antes de las corridas de toros, esas monjas que reciben dinero de una tortura y muerte a estoque de 6 animales inocentes, 6 de sus prójimos, con un alma como ellas? Qué piensas cuando reciben diezmo para sus quehaceres diarios de los mal llamados festejos, es más diría yo que pensarían los Santos, y las vírgenes o el propio Jesús de estos seres que dicen ser sus representantes en la tierra ante tales actos de sacrilegio. Recordemos además que no encontramos un sólo pasaje en toda la exégesis Bíblica donde se pueda corroborar que Jesús comiera un solo trozo de carne ¿Qué pintaba pues la bula entre el clero?, Jesús, el Cristo que renueva el testamento y con su sacrificio Dios abomina cualquier otro humano o animal. Está claro que la institución eclesial que dice ser la revelación de Dios a través de la palabra de Jesucristo no ha hecho más que utilizar su mensaje para conveniencia interesada y no sólo en el asunto referenciado. No hace falta recurrir a la religión para darse cuenta que un animal es un ser tan especial como cualquier ser humano, quien tiene un perro, lo sabe.

Para finalizar enfatizaré en que quién escribe no es Vegano, supongo que quien haya llegado hasta aquí con la lectura no creo que le importe mucho los hábitos alimenticios del escribiente pero si hubiera alguien que quiera utilizarlo para destruir el argumento mediante estoque y capote creo que no ha entendido absolutamente nada. Hablando un día con un gran amigo al respecto de los animales y sus derechos me reprochó qué había mucha necesidad entre las personas, ¿por qué ayudar a los animales entonces? Le espeté a continuación conoces a Gandhi, busca su obra y entenderás uno de los porqués.

Víctor Manuel Punzano

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Un comentario sobre “¿Como se mata a un pollo?

  1. Estoy completamente de acuerdo estoy en contra de cualquier maltrato a los animales y de los toros no quiero hacer comentarios solo decir que es una salvajada igual que los toros con las bolas de fuego.

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